¿Qué es la erisipela?
Se trata de una infección aguda de origen bacteriano. Provoca inflamación localizada y muy bien delimitada, siendo muy común en adultos mayores, aunque lo cierto es que llega a afectar a todo tipo de personas si tienen factores de riesgo.
El culpable de la infección casi siempre es el streptococcus pyogenes, una bacteria del grupo A que aprovecha las heridas o los cortes en la piel para penetrar en el organismo. Una vez que consigue traspasar la piel, desata una respuesta inflamatoria.
Principales síntomas de la erisipela
Los síntomas de la erisipela son muy característicos, de manera que el diagnóstico no es demasiado complicado. Se suele localizar en las piernas, en los brazos o en el rostro, cerca de los ojos.
Enrojecimiento de la piel muy delimitado
Uno de los rasgos principales de la enfermedad es el eritema (enrojecimiento de la piel), brillante y con los bordes muy bien definidos. Esta definición de los enrojecimientos es lo que permite a los médicos diferenciar la infección de otras lesiones cutáneas de un vistazo.
Edema
Es muy común que el área afectada presente una inflamación que se percibe a simple vista. Es el resultado de la respuesta del cuerpo a la infección y, si es notable, suele acompañarse de una sensación de tirantez en la piel.
Dolor
Muchos pacientes experimentan dolor en la zona enrojecida, que puede llegar a ser intenso. La sensibilidad de la zona inflamada está aumentada, lo que limita la movilidad del paciente si la infección está en una extremidad.
Fiebre
Otro de los síntomas frecuentes es la fiebre alta, con escalofríos, cansancio y malestar general. Cuando la infección es grave, la fiebre sube bastante. Eso indica que la bacteria ha llegado al torrente sanguíneo, pudiendo provocar una sepsis.
Tratamientos para la erisipela
A diferencia de otras lesiones cutáneas, esta infección no se cura con cremas o pomadas. Así, en los casos leves hay que administrar antibióticos orales, mientras que en los más graves no queda más remedio que poner los antibióticos (como las cefalosporinas) por vía intravenosa.
Además, hay que dar una serie de cuidados complementarios con el fin de que el paciente esté más cómodo y la infección no se propague a otras zonas del cuerpo.
Entre estos cuidados está elevar la extremidad afectada, rebajando así la hinchazón. También es necesario el uso de analgésicos, los cuales reducen el dolor y la fiebre.
Por último, la piel se tiene que mantener seca y limpia, con el fin de no favorecer la propagación de la infección a otras zonas.
Cuándo consultar a un dermatólogo
Que una enfermedad de la piel sea leve no significa que no se pueda complicar, más si se trata de una infección.
De esa forma, hay ocasiones en las que conviene acudir al dermatólogo, como cuando la fiebre sigue siendo alta pese a los medicamentos (que tendrían que bajarla o incluso acabar con ella).
Otro síntoma que debe llevar al paciente al especialista es la extensión rápida del área inflamada, así como la aparición de ampollas con secreciones de pus, que alarman por su color.
Cuando la erisipela es grave, en especial si no se trata a tiempo o el paciente tiene otros problemas de salud, pueden presentarse signos de sepsis, como la confusión o las taquicardias. En ese momento hay que visitar a un dermatólogo de urgencias cuanto antes.
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