¿Qué es la candidiasis cutánea y qué la causa?
Se trata de una infección provocada por hongos. El nombre le viene de los hongos culpables de la infección, los cuales pertenecen al género candida. Estos están presentes en el cuerpo, pero hay situaciones en las que se favorece su crecimiento.
Estas son las siguientes:
- Ambientes húmedos: en zonas de pliegues cutáneos del tipo de las axilas, las ingles o debajo de los senos.
- Inmunosupresión: los pacientes con sistemas inmunes debilitados, como aquellos que están en tratamiento con corticoides o padecen VIH, tienen más riesgo.
- Diabetes: los niveles elevados de glucosa en sangre fomentan el crecimiento fúngico.
Obesidad: el exceso de pliegues cutáneos favorece la acumulación de humedad y calor.
Síntomas comunes de la candidiasis cutánea
Los síntomas de la candidiasis cutánea se identifican enseguida, en especial en las áreas húmedas del cuerpo.
Aquí, se puede ver la aparición de zonas enrojecidas e inflamadas, que a veces provocan una picazón intensa y un gran malestar. La irritación es otro de los síntomas, acompañada de ardor y que crea una inflamación dolorosa.
No falta la aparición de fisuras y grietas, unas pequeñas lesiones que añaden aún más molestias a las anteriores.
Cuando avanza, la infección hace que esas fisuras exuden líquido, presentando entonces rojeces con bordes muy bien delimitados.
Tratamientos para la candidiasis cutánea
Como suele ocurrir en buena parte de las infecciones cutáneas, el tratamiento es tópico u oral dependiendo de la gravedad.
Así, en los casos más leves se utilizan los antifúngicos en forma tópica como el clotrimazol, el cual se emplea sobre la piel afectada. Ya en las situaciones más graves, o cuando los hongos vuelven una y otra vez, se opta por los medicamentos orales.
El tratamiento sirve de poco si no se toman acciones complementarias, en especial si se está dentro de los grupos de riesgo.
Estas medidas incluyen tener la piel limpia y seca, además de emplear ropa suelta y que transpire, lo que evita la acumulación de humedad (crea un ambiente ideal para que los hongos crezcan).
Cuando ya se tiene la infección es mejor evitar productos irritantes y con perfume, que agravan la situación. Hay que tener cuidado con los desodorantes, los geles, las colonias, etc.
Cuándo buscar ayuda profesional
Una buena parte de estas infecciones se curan con una crema recetada por el médico de familia, pero hay casos que se complican. Estos, casi siempre se dan en las personas que por su condición padecen más infecciones.
Si tras curar una candidiasis esta vuelve, hay que visitar al dermatólogo. Es bastante normal que, cuando parece que se ha curado, se repita. Ocurre porque no se ha terminado de eliminar, pero si esto pasa más veces, es porque hay un problema oculto.
Otra situación en la que hay que buscar la opinión de un experto es cuando los síntomas no remiten con los antifúngicos. Estos son muy efectivos, y su acción se debe notar ya en las primeras aplicaciones.
La infección se puede extender, en especial si no se trata durante un periodo de tiempo prolongado. En esos casos, la candidiasis cutánea avanza y coloniza áreas de la piel que pueden ser muy extensas. Eso hará que el dolor sea intenso y se necesitará la intervención de un dermatólogo.
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