Empieza por cómo cuidas de tu salud
No necesitas lo mismo si utilizas el seguro de forma puntual que si prevés acudir con frecuencia. Piensa primero en qué uso quieres darle.
Las arterias son las vías por las que la sangre con oxígeno llega a todos los tejidos del cuerpo. Son flexibles y tienen un diámetro adecuado con el fin de que la sangre fluya de forma precisa.
Así, cuando aparece esta enfermedad, las arterias se alteran. Se hacen más duras y su diámetro es menor, por lo que la sangre tiene más dificultad a la hora de llegar a los órganos.
Esto se produce porque se forman unas placas, las cuales aparecen al dañarse el interior de la arteria (esa zona se conoce como endotelio). Estas heridas las causa fumar demasiado, tener mucho colesterol o la tensión alta.
En esas lesiones se van acumulando más grasas o células inflamatorias, lo que permite que las placas de las que hablábamos antes vayan creciendo.
Existen factores de riesgo que hacen que esto ocurra, siendo algunos evitables y otros no. Entre los primeros se encuentra el tabaquismo, la obesidad, la mala alimentación, el sedentarismo, tener la tensión alta, etc.
Dentro de los segundos está la edad y los antecedentes familiares. También la diabetes, ya que en muchos casos no se puede prevenir su aparición.
Uno de los problemas es que la ateroesclerosis no da síntomas al comenzar. Para empezar a notarlos hay que esperar a que una arteria se vea afectada seriamente. Entonces es cuando se dan los más usuales.
Estos varían dependiendo de en qué zona estén las arterias que se están viendo aquejadas por la formación de placas. En cuanto aparece uno de ellos, lo mejor es acudir al médico de inmediato.
Si el problema está en las arterias coronarias, la persona afectada nota dolor en el pecho o palpitaciones. Aquí se puede dar lo que se conoce como angina de pecho, que no es un infarto, pero cuyos síntomas son parecidos.
Cuando las arterias dañadas son las que están en el cerebro, hay mareos, dificultades a la hora de hablar o hasta para caminar.
El dolor de piernas cuando se anda, las úlceras que no se cierran o el dolor de las extremidades indican que las arterias periféricas se están viendo afectadas. Se dice que la aterosclerosis está en las piernas y, aunque pueda parecer menos grave, hay que tomar medidas enseguida.
Hay varias maneras de diagnosticar esta enfermedad, algunas de ellas tan sencillas como un análisis de sangre. Ahí el médico ve los niveles de colesterol y triglicéridos. Si son altos, y por la aparición de síntomas sospecha que hay aterosclerosis, puede mandar más pruebas.
Entre ellas está el electrocardiograma o las de imagen. Con estas últimas es posible ver las arterias e incluso si hay obstrucciones.
¿Qué opciones terapéuticas hay disponibles?
Una vez que ya se sabe que la enfermedad se ha desarrollado, lo primero es tratarla mediante una modificación en el estilo de vida. Es necesario ir a una dieta baja en grasas saturadas, hacer ejercicio físico, dejar de fumar y combatir la obesidad.
Se puede combinar con medicamentos como las estatinas, que quizá son los más comunes a la hora de controlar el colesterol, aunque también se suelen dar pastillas para la tensión y anticoagulantes.
En los casos más graves, el tratamiento de la aterosclerosis incluye el paso por el quirófano. Entre las intervenciones quirúrgicas que se llevan a cabo, una de ellas consiste en colocar un stent, el cual dilata la arteria que está obstruida.
No necesitas lo mismo si utilizas el seguro de forma puntual que si prevés acudir con frecuencia. Piensa primero en qué uso quieres darle.
Decide si prefieres ajustar el precio con copagos, utilizar los servicios incluidos sin copagos o tener libertad para acudir fuera del cuadro médico mediante reembolso.
Revisa si incluye los servicios que más valoras: especialistas, pruebas diagnósticas, hospitalización, telemedicina o asistencia en viaje, entre otros.
Revisa las condiciones del producto para saber qué está incluido y hasta dónde llega cada cobertura.
Busca los centros y especialistas que tienes cerca o que prefieres utilizar.
Valora el precio, cómo piensas utilizar el seguro y qué recibes a cambio. El mejor encaje depende de ti, no de una lista de coberturas.
Consejos Aegon
Los seguros con copago pueden ofrecer precios muy competitivos, pero es importante tener en cuenta cuánto se pagará por cada visita médica o prueba diagnóstica.
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