- Según el VIII Estudio de Salud y Estilo de Vida de Aegon, el teletrabajo continúa siendo una ventaja de retención, ya que un 66,2% no se cambiaría a una empresa que no lo ofreciera
- El bienestar en el trabajo mejora y la satisfacción alcanza el 62%, con avances especialmente marcados entre quienes no han sufrido estrés y quienes han mejorado su situación económica
- El 23,7% valora cambiar de empleo, motivado sobre todo por el salario
Madrid, 13 de enero de 2026.- En un contexto marcado por la inflación, la presión laboral y la creciente dificultad para equilibrar el trabajo con la vida personal, la conciliación se ha convertido en uno de los factores más determinantes del bienestar de los españoles. Factores como el salario siguen siendo un eje clave, pero deja de ser el único elemento decisivo: cada vez más profesionales priorizan disponer de tiempo, flexibilidad y capacidad de organización por encima de una mayor retribución económica. Así lo refleja el VIII Estudio de Salud y Estilo de Vida de Aegon, cuyos datos confirman que más del 40% de los españoles estaría dispuesto a cobrar menos si a cambio pudiera mejorar su conciliación, una tendencia que refleja un cambio profundo en la forma de entender la salud, el estilo de vida y la relación con el trabajo.
En paralelo, el teletrabajo continúa siendo una ventaja de retención, ya que un 66,2% no se cambiaría a una empresa que no lo ofreciera, aunque la proporción es menor que la del año pasado (68,3%).
Por perfiles, quienes son padres (43,1%), aunque siguen siendo minoría, se muestran más abiertos a aceptar un empleo peor remunerado, pero con mejores medidas de conciliación que quienes no tienen hijos (34,8%). En consonancia, son los colectivos de menor edad los que estarían dispuestos a cambiar sueldo por conciliación, alcanzando un 42,6% en los grupos de entre 18 y 25 años y el 42,7%, en los de 26 a 40. Los que han padecido estrés (42,2%) y los que han evolucionado a mejor en términos económicos (49%) estarían también más dispuestos.
En cuanto al teletrabajo, las mujeres (37,2%), los encuestados con edades comprendidas entre los 18-25 y los 26-40 años (40,8% y 39,6%, respectivamente) y los que han sufrido estrés en el último año (35,9%) son los más abiertos a cambiar a un empleo que no le ofrezca trabajo a distancia.
La satisfacción laboral alcanza el 62%, su mejor nivel en dos años
Por segundo año consecutivo, crece la satisfacción laboral alcanzando el 62%. Además, el porcentaje de quienes se muestran muy satisfechos con el trabajo (20,7%) no solo es el más alto en los últimos tres años, sino que casi dobla la proporción de los que se declaran muy insatisfechos, que no llegan al 10% de los participantes.
Si bien la satisfacción laboral es mayoritaria, existen diferencias por perfiles. Respecto al género, la distancia entre hombres y mujeres es significativa, llegando al 65,4% en el caso de ellos, y al 58,3% cuando se les pregunta a ellas.
El estrés, es un claro determinante de satisfacción laboral. El 81,3% de quienes no han experimentado estrés en el último año afirma estar satisfecho con su empleo. La satisfacción también se relaciona con una mejor situación económica: el 77,6% de los encuestados que han mejorado su poder adquisitivo se considera feliz en su profesión. Una tendencia similar se observa entre las personas con hijos, donde el porcentaje de satisfacción alcanza el 65,9%.
La mayor satisfacción laboral del último año se refleja en un aumento de la proporción de encuestados que no se plantean cambiar de empleo. En 2025, este grupo alcanza el 76,3%, su nivel más alto de los últimos tres años.
El 23,7% que baraja un cambio laboral prioriza el salario como primer motivo
Entre el 23,7% que sí se plantea cambiar de puesto de trabajo, los principales motivos son el salario (37,9%), la flexibilidad horaria (15,5%) y los beneficios sociales (12,1%). Este último factor cobra especial relevancia frente a la encuesta de 2024, cuando solo el 7,9% de quienes valoraban un cambio laboral lo mencionaban.
En cuanto a los perfiles, el porcentaje de quienes no descartan cambiar de trabajo es más alto entre las mujeres (25,2%), los jóvenes de entre 18 y 25 años (35,4%), aquellos cuya situación económica ha empeorado (33,8%), quienes no tienen hijos (27,4%) o los que han padecido estrés en el último año (27%). Quienes califican su salud emocional como negativa o media también son más proclives a dar un giro profesional al alcanzar el 37% y el 26%, respectivamente.