Y se da cuando una compañía de seguros no actúa como debería con sus asegurados, incumpliendo con sus obligaciones contractuales o llevando a cabo prácticas que puedan resultar engañosas, perjudicando así al asegurado. O cuando el asegurado lleva a cabo prácticas a mala fe para engañar al seguro.
¿Qué es un acto de mala fe?
Cuando se contrata una póliza de seguros el asegurado está firmando una aceptación de beneficios y obligaciones que debe cumplir. En los que se enmarcan, además, unas coberturas para posibles incidentes que surgieran en el futuro y el pago de unas cuotas.
A su vez, al firmar la contratación de la póliza, la aseguradora está aceptando también una serie de obligaciones que debe cumplir para con el asegurado, y a cambio acuerda recibir un pago fijado por ello.
Entendido todo esto, un acto de mala fe en seguros es cuando la compañía incumple sus obligaciones con el asegurado ya sea no dando las coberturas que se tienen contratadas o utilizando métodos engañosos para no cumplir con ellas o cuando el asegurado actúa de forma intencionada para perjudicar al seguro.
Ejemplo de acto de mala fe
Existen muchos ejemplos de mala fe, y algunos de ellos serían:
- El asegurado abre un parte de incidencia por un daño que ha causado en su bien asegurado. La aseguradora, actuando de mala fe, cierra el parte sin haber llevado a cabo una investigación previa o evitando dar explicaciones de porqué se ha cerrado la incidencia.
- Otro ejemplo sería cuando la aseguradora debe pagar una indemnización al asegurado pero, sin explicaciones ni justificaciones, evita y alarga el plazo de indemnización.
- En cuanto a la mala fe del asegurado, un ejemplo sería abrir partes falsos para percibir una indemnización que no le corresponde.