Cuando contratamos un seguro de salud, es posible que la compañía nos pregunte por nuestro estado de salud y por enfermedades que ya teníamos antes de contratar la póliza. Esta información es importante para saber qué coberturas puede ofrecer el seguro y en qué condiciones. Por eso, antes de contratar, conviene conocer qué se considera una enfermedad preexistente en un seguro y qué puede ocurrir si no se informa de ella. Puedes consultar también las preguntas frecuentes sobre seguros de salud y dental de Aegon para resolver otras dudas relacionadas con este tipo de seguros.
¿Qué es una enfermedad preexistente en un seguro?
Una enfermedad preexistente es aquella que una persona ya tenía antes de contratar el seguro. Puede tratarse de una enfermedad diagnosticada, de una lesión o de un problema de salud que ya estaba presente antes de la contratación. Por ejemplo, si una persona tiene una enfermedad crónica y contrata después un seguro de salud, esa enfermedad puede considerarse una preexistencia.
Lo mismo puede ocurrir con una lesión o una dolencia que ya había sido diagnosticada o tratada antes de contratar la póliza. Es importante tener en cuenta que no todas las enfermedades tienen por qué recibir el mismo tratamiento. La compañía puede estudiar cada situación y establecer las condiciones de cobertura correspondientes.
¿Cómo detecta el seguro una enfermedad preexistente?
La aseguradora puede conocer las enfermedades anteriores a través de la información que proporciona el propio cliente durante la contratación. En algunos casos, puede solicitar un cuestionario de salud para conocer los antecedentes médicos y el estado de salud de la persona. Además, cuando se solicita una asistencia médica, una prueba o un tratamiento, la información médica relacionada con esa atención puede permitir comprobar si el problema ya existía antes de contratar el seguro.
Por este motivo, es importante responder con sinceridad a las preguntas que haga la compañía y facilitar la información que se solicite durante la contratación.
¿Tengo obligación legal de declarar mis enfermedades?
Al contratar un seguro, el cliente debe responder de forma correcta a las preguntas que le haga la aseguradora sobre su estado de salud. No se trata de informar de cualquier problema médico que haya tenido a lo largo de su vida, sino de contestar con sinceridad a las cuestiones que plantea la compañía. Por eso, si el cuestionario pregunta por determinadas enfermedades, operaciones o tratamientos anteriores, es importante no ocultar información relevante.
¿Qué pasa si no declaro una preexistencia en el seguro?
No informar de una enfermedad cuando la compañía ha preguntado por ella puede tener consecuencias.
Exclusión de cobertura para esa enfermedad
La aseguradora puede establecer que determinados tratamientos o servicios relacionados con esa enfermedad no estén cubiertos por la póliza.
Anulación o rescisión del contrato
Si se considera que se ha ocultado información relevante, la compañía puede tomar medidas sobre el contrato en función de las condiciones de la póliza y de la normativa aplicable.
Rechazo del pago del siniestro
Si se solicita una prestación relacionada con una enfermedad que no fue declarada cuando correspondía hacerlo, la compañía puede rechazar la cobertura en determinadas circunstancias.
Consecuencias a futuro (dificultad para contratar otros seguros)
Una situación de este tipo también puede complicar futuras contrataciones de seguros, ya que el estado de salud y los antecedentes médicos pueden influir en las condiciones que ofrezca una aseguradora.
¿Qué pasa si declaro correctamente mi enfermedad preexistente?
Declarar una enfermedad anterior permite que la aseguradora valore el riesgo antes de contratar. A partir de esta información, puede aceptar la solicitud, establecer alguna exclusión o aplicar las condiciones que correspondan según el producto. Ser transparente desde el principio ayuda a evitar problemas posteriores y permite saber con mayor claridad qué servicios y tratamientos están cubiertos por el seguro.
Preexistencia vs. periodo de carencia: diferencias clave
Aunque pueden parecer conceptos similares, una enfermedad preexistente en un seguro y un periodo de carencia no son lo mismo. La preexistencia hace referencia a una enfermedad o problema de salud que ya existía antes de contratar el seguro. En cambio, el periodo de carencia es un tiempo que debe transcurrir desde la contratación de la póliza hasta que determinadas coberturas pueden utilizarse. Por ejemplo, una persona puede no tener ninguna enfermedad previa y, aun así, encontrarse con un periodo de carencia para acceder a determinados servicios.
Por el contrario, una enfermedad que ya existía antes de contratar puede considerarse una preexistencia, independientemente de que exista o no un periodo de carencia. Conocer esta diferencia y revisar las condiciones de la póliza antes de contratar ayuda a entender mejor qué cubre el seguro y en qué situaciones se puede utilizar.