
El mes de abril aportó cierta estabilidad a los mercados, ante la escasez de noticias negativas al que venimos estando acostumbrados.
Como decimos, el mercado mantuvo un tono constructivo conforme los principales riesgos que se dibujaban a principio de año tendieron a atenuarse. La ausencia temporal de gobierno en Italia o la debilidad estructural de los países percibidos como más fuertes de la zona euro no lograron desestabilizar los precios. Por otra parte, noticias como la extensión de los préstamos de la troika a Portugal e Irlanda (de 12 a 20 años), y el apoyo institucional por parte de los bancos centrales se interpretaron como un respiro a las políticas de recortes.
El Fondo Monetario Internacional, por otra parte, publicó la revisión de sus estimaciones de crecimiento para 2013 y 2014, en un mapa cuyos riesgos estructurales parecen circunscribirse a Europa, y más concretamente a la eurozona. Pese a ello, mantuvieron las expectativas para 2014 en los mismos niveles de crecimiento.
Mientras tanto, los inversores se vieron obligados a adaptarse a un mercado que ofrece tipos de interés cada vez más próximos a cero, donde el principal activo en el que se invierte es la divisa. Por este motivo, los planes de expansión monetaria del Banco Central de Japón podrían haber provocado un potente flujo comprador de activos en euros, aunque se desconoce su cuantía y destino geográfico.
Con todo esto, cerramos un mes de abril en positivo, con subidas del +6.30% en Ibex 35, +3.35% en Eurostoxx 50 y del 1.81% en el índice americano S&P 500. La divisa única europea incrementó su valor hasta 1.32 $/€. Por otra parte, la prima de riesgo de España con respecto a Alemania se situó en 290 puntos básicos (85 puntos básicos por debajo del cierre de marzo).